
Escobar Herrán sobre la cultura de la corrupción
Y siguiendo con el tema de la corrupción, abajo van párrafos escogidos del actual embajador de Colombia ante El Vaticano, Guillermo Escobar Herrán en una ponencia ante el Celam hace casi diez años. Él, además de ser un intelectual muy lúcido, es un narrador de historias inagotable.
"La corrupción comienza en el "interés cuando éste no está controlado por la ética, cuando hay un déficit en el sentido ético que es el que nos permite ser dueños de la vida y de la historia.
Nadie puede ser tan iluso - o tan santo- para suponer que no se busque en el actuar personal un beneficio propio, pero es preciso saber que éste sólo es legítimo cuando va acompañado de la convicción de realizar también con él un beneficio común.
La ética indica que la libertad personal sólo lo es si en su ejercicio contribuye a la construcción de una sociedad más humana. La libertad sola conduce a la corrupción; sólo la libertad responsable ante el bien común es capaz de darle base real a la convivencia. El pragmatismo en boga se centra en la mal entendida libertad de lograrlo todo en el menor tiempo, sin importar a quién se maltrate, ni a quién se perturbe, ni quién tenga que padecer los atropellos que causan los afanados por el éxito".
El Dios del consumo y el Dios del hedonismo
"El Dios del consumo y el Dios del hedonismo han querido eliminar al Dios verdadero; se desconoce que la ética, el derecho y la sociedad son anteriores al Estado, y se trata de sustituir con la legislación positiva lo que es imperativo de la naturaleza; se trata de sustituir la conciencia con la información; y -lo que es mayor perversidad- se trata de convencer al pobre de que él es el único responsable de su desgracia.
Para colmo de males, el Occidente pobre descubre que se le acabó la política y que si todavía pueden gobernar los de siempre es porque no hay alternativa plausible".
"Todo lo dicho es lógico; la política está vinculada a la concepción -a la intuición- que tengamos del hombre y de la sociedad. Perdido el hombre se pierden el derecho, la ética y la conciencia, y se desvanece Dios.
¿Qué es la política?
La política es esfuerzo por construir una sociedad; pero ¿cuál es la sociedad que se quiere construir? La política es el arte de realizar el bien común; pero, ¿en qué consiste ese bien común? Definir ambos conceptos es la tarea de la ética que debe generar igualmente esa creativa simetría de los fines y de los medios.
La política apela a lo humano que hay en el hombre. Y en ella se pone en evidencia la calidad de humanidad que hemos logrado.
Maquiavelo supedita la ética a los intereses -hoy sería un auténtico "yupie" pragmático egresado de Harvard o Chicago-; Kant aconseja la honradez como la mejor política; el cristianismo vincula política a la fuerza plena de la verdad".
El ejemplo de Vaclav Havel
"Václav Hável, el presidente checo, propuso la verdad y la credibilidad como orillas ciertas de la democracia. Esto suena bien, pero ustedes saben los difícil que es. Decir la verdad y ser creíbles es volver a fundar la política en la ética. Si estamos como estamos no es por culpa de la verdad sino de su ausencia, y la política aborrece el vacío, ya que donde se escatima la verdad ella es sustituida por la mentira.
A este pensador y dirigente político debemos acciones como las de "manipuliti" en Italia y las comisiones de "Verdad y Justicia" en los varios paises que las han integrado.
Verdad y credibilidad exigen mucho: hay que combatir la corrupción de los medios; Alan García, Carlos Andrés Pérez, Collor de Mello, Bettino Craxi y los miles de detenidos en Italia hablan bien de la fuerza de la verdad; pero es preciso tener en claro que -salvo en algunas excepciones- a toda corrupción política va vinculada una corrupción económica y que toda corrupción pública va aparejada con una corrupción privada. No hay economía sana donde hay corrupción política, así como no hay política sana allí donde campea la corrupción económica".
Una sociedad preñada de pobres
"Corrupción es decirle no a la integración; corrupción es darle a la gente la sensación de que no es capaz; corrupción es llevar a la gente a pensar que es mejor una vida de siervos satisfechos y hartados que de señores austeros.
Una sociedad preñada de pobres y de excluidos no merece el calificativo de moderna ni la denominación de desarrollada; modernidad y exclusión, modernidad y pobreza se contradicen. Los excluidos y los pobres no son una cantidad estadística: son el sustento de nuestra fe, de la ética y de la política.
La verdad -el anticorruptor por excelencia- nos señala que es hora de que sustituyamos la razón del Estado por la razón de humanidad, porque tengamos por cierto que ha llegado la hora en que si no hacemos lo imposible tendremos que resignarnos a lo inexorable.
La corrupción produce un gran daño social. Por eso la verdad ha de estar acompañada por la credibilidad".
Obras son amores y no bellas razones
"Qué gran sabiduría hay en aquella frase de obras son amores y no bellas razones, y más sabia aún el que por sus frutos los conoceréis; ¿no será -en esta crisis de credibilidad- que los que reclaman que la gente les crea no tienen para presentar frutos -hechos reales- que justifiquen sus demandas?;
¿no será que el Elegido no puede colocar junto a sus palabras hechos fehacientes?; ¿no será que les ocurre lo mismo a los políticos, jueces, militares, guerrilleros y narcotraficantes? No se pueden pedir peras al olmo. Frente a la desconfianza ya enraizada culturalmente sólo cuentan los hechos. Por sus frutos los conoceréis, ha sido dicho; entonces que cada quien que reclame credibilidad ponga en el platillo de la balanza algo diferente a esas gordas palabras del nacionalismo, del honor nacional, del enlodamiento de la imagen del país y otras especies, y que aporten hechos -frutos- de honestidad que convenzan a la gente".
La verdad del zapatero
"El siguiente comentario que voy a hacer viene envuelto en una anécdota. En una anécdota no todo tiene la certeza histórica y esa es la ventaja del recurso retórico. Cuentan que en Praga el día que se reunió la Asamblea Legislativa, después de haber pasado la Revolución de Terciopelo pensaron elegir Presidente de la República checoeslovaca. Se reunió la Asamblea para elegir a aquél que dirigiría la nación, aquella persona encargada de coordinar el esfuerzo comunitario para hacer una comunidad grande y llena de buenos resultados. Se preguntaban cuál era la virtud superior, el valor distintivo de aquella persona llamada a ejercer el gobierno. Se dijo que la inteligencia, se dijo que la iniciativa, se dijo que la capacidad de poder, se dijo de todo, pero un zapatero que pertenecía a la Asamblea dijo lo siguiente: la única virtud real de un gobernante es su capacidad de decir la verdad. Eso causó desconcierto pero el zapatero lo decía muy certeramente ya que cuando se ha vivido en el totalitarismo, en un imperio de mentiras, lo único que va a hacer a la política creíble es la verdad. El silencio cundió y el zapatero volvió a intervenir y dijo: Señores, yo conozco a alguien que siempre dice la verdad. Se refería a Vaclav Havel, quien en ese entonces pagaba su última pena de prisión por decir la verdad. Había escrito Havel un libro que se titulaba El intento de vivir en la verdad y por ello fue a dar con sus huesos a la prisión, de donde lo sacaron para ser presidente de Checoeslovaquia. Al posesionarse pronunció uno de los discursos más breves del mundo cuando dijo a su pueblo: el único punto por el cual yo me comprometo ante Dios y ante ustedes es el de ejercer el poder diciendo la verdad".
Comenzar por uno mismo
"Yo quiero advertir un gran peligro y decirles con claridad que es necesario vencer una estratagema. La estratagema ha sido alejar a la gente de la política con el discurso de que la política es corrupta. Las iglesias, los educadores, etc., se han dedicado a decir a la gente: "cuidado con la corrupción", y unen el "cuidado con la corrupción" con la propaganda contra la política porque según ellos ella es el núcleo de la corrupción. Ahí hay una estratagema, es decir, una verdad sospechosa; no se quiere que los críticos de la corrupción tomen posesión de poder frente a la misma corrupción. No quieren que la probidad asuma el poder".
"Una cosa es cierta. La fortaleza que le atribuyamos a nuestro enemigo que es la corrupción, la fortaleza de ella, es correlativa a nuestra debilidad. Estamos frente a un peligro - latinoamericanos, europeos, gringos y todos -, o hacemos causa común para rescatarnos en un sentido de humanidad o, sepámoslo de antemano, no vamos a triunfar. Permítanme decirle a ustedes y a mi: no lloremos como políticos, como intelectuales y como burócratas por lo que no supimos defender como ciudadanos. Esa es nuestra gran tragedia, tratar de buscar la solución al problema de la corrupción y de la moral siempre fuera de nosotros mismos y no comenzando por la parte más difícil: uno mismo.
Aquí frente a la cultura de la corrupción es preciso medir el impacto de la corrupción de la cultura. Como siempre sigue siendo válido aquello de que el hombre es un callejón sin salida, pero es la única salida".
Dislexic heart
A propósito de la clase de ayer en que hablábamos de la orfandad de discursos y de la incapacidad de leer y acompañar a la sociedad civil, nada mejor que un botón de ejemplo: la "tregua navideña" entre los partidos de la Concertación.
Qué más lejano a las preocupaciones de la gente. Qué más ajeno para construir un discurso que lleve a recobrar las confianzas en las personas y en las instituciones. Si hay algo que huele raro son los acuerdos, las camarillas, los pactos y, por último, nada más lejano a la política que, como hemos visto, es puro conflicto y una lucha sin tregua...Como para felicitar a los dirigentes oficialistas. Me hacen sentir orgullosa...
A propósito de todo, en la radio tocan "dislexic heart". ¿Sincronía?